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“IT WAS NOT FOR MONEY BUT FOR LOVE AND LOSS”

Los nuevos mercados del cannabis empiezan a atraer la atención de muchos científicos sociales, entre ellos los sociólogos de la economía. Hoy en día la sociología de la economía se fundamenta en el hecho de que las relaciones económicas entre individuos o empresas están “embebidas” (o embedded, en el original inglés) en marcos relacionales (o más en general, “sociales”) más amplios y estructurados en ocasiones por motivos no económicos. Por ejemplo, los mercados no salen de la nada: los nuevos mercados son construidos por seres humanos embebidos en una amplia red de relaciones, cuyas características muchas veces explican las distintas formas que adquieren estos mercados.

El emergente mercado del cannabis para usos medicinales y recreativos es una “perita en dulce” para estos estudiosos. Es un mercado de reciente creación, lo que asegura la disponibilidad de datos. Y además es un mercado construido en torno a un producto marcado por el estigma de la ilegalidad y de la “guerra contra las drogas” declarada a principios de los 70. Las dificultades asociadas a este estigma pueden proporcionar muchas nuevas ideas a la hora de entender como se crean nuevos mercados en situaciones particularmente desfavorables. Cyrus Dioun, de la UC Berkeley (probablemente la mejor universidad pública del mundo), es uno de estos nuevos sociólogos de la economía que han investigado a fondo el mercado del cannabis.

“Making the Medical Marijuana Market” (“Creando el Mercado de la Marihuana Médica”) es un texto de 2017 (disponible aquí: https://www.researchgate.net/publication/307135091_Making_the_Medical_Marijuana_Market) donde Dioun analiza la creación del mercado del cannabis médico contemporáneo durante los años 80 y 90, en San Francisco. En aquella época la ciudad -la capital gay de Estados Unidos- estaba siendo devastada por el SIDA. Durante aquellos años, un evento clave facilitó la emergencia del hasta entonces inexistente mercado del cannabis médico: la aparición (ilegal pero relativamente tolerada) de los primeros dispensarios de cannabis para enfermos de SIDA.

Esta aparición fue promovida por un grupo de individuos, entrevistados recientemente por Dioun para elaborar su análisis. El más famoso de estos individuos es tal vez Dennis Peron, un hippy de San Francisco que había traficado con marihuana ilegalmente desde los años 70. Cuando a principios de los 80 su compañero enfermó de SIDA, Peron comprobó que el efecto antiemético del cannabis mejoraba notablemente el apetito del enfermo. En su entrevista con Dioun, Peron afirma que este suceso motivó su posterior esfuerzo para crear los primeros dispensarios de cannabis de uso médico:

Cuando mi compañero murió … intenté construir un camino … para la gente como él. Había sufrido mucho y la marihuana le ayudó enormemente. Fue mi homenaje personal para él. Era para el mundo, pero también era para él”

Debido a la enfermedad de su compañero, Peron también había estado involucrado anteriormente en los “clubs de antiretrovirales”, asociaciones formadas por enfermos de SIDA para distribuir fármacos antiretrovirales que estaban siendo probados en otros países, pero que eran todavía ilegales en Estados Unidos. Estas asociaciones importaban ilegalmente estos fármacos y los distribuían entre sus miembros. Esta actividad era ilegal, pero, como resalta Dioun, era percibida como legítima en el contexto específico de San Francisco en aquellos años. La ciudad era el epicentro de la epidemia: a principios de los 90 casi un 4% de su población estaba afectada. Todo el mundo conocía a alguien enfermo. En esa situación, que las autoridades de la ciudad persiguieran activamente la distribución de antiretrovirales todavía no legales a enfermos de SIDA podía ser muy impopular y tener consecuencias graves en las elecciones locales.

Es esta situación estructural de “legitimidad ilegal” la que explica en gran medida la aparición de los clubs de cannabis médico, creados por individuos que ya estaban involucrados en los clubs de antiretrovirales. Estos últimos fueron el modelo organizacional de los primeros: por ejemplo, la denominación “uso compasivo” fue incorporada por los dispensarios de cannabis médicos siguiendo las prácticas de los clubs de retrovirales, aludiendo así a la legitimidad de este tipo de prácticas en San Francisco durante la crisis del SIDA.

La creación de los dispensarios clubs de cannabis médico fue obviamente fundamental para el establecimiento de un nuevo mercado: estas organizaciones actuaron como intermediarios entre productores y consumidores de manera distinta a lo que lo hacían los tradicionales camellos de cannabis, que distribuían a redes informales de conocidos y conocidos-de-conocidos. Los clubs de cannabis médico creados por los pacientes y activistas afectados por el SIDA distribuían cannabis a cualquiera que padeciera la enfermedad, permitiendo la organización de un mercado mucho más amplio en el que desconocidos podían involucrarse en transacciones del producto con relativa seguridad.

Así, la creación del actual mercado del cannabis debe mucho a las redes sociales en las que estaban “embebidos” los pioneros originales en la creación del mercado durante finales de los años 80 en San Francisco. Dennis Peron y sus compañeros eran parte de redes relacionadas con los clubs de uso compasivo de antiretrovirales y con el tráfico ilegal de marihuana: los primeros dispensarios médicos de cannabis son una innovación que emerge de la hibridación organizacional de esas dos redes. Pero no hay que olvidar tampoco la motivación personal. Como hemos visto, Peron, fallecido recientemente y reconocido mundialmente como un pionero de los actuales mercados de cannabis, siempre afirmó que, tras perder a su compañero, la compasión y la voluntad de aliviar el sufrimiento de los demás fueron las energías emocionales que impulsaron su actividad. Como sentenció en una de sus últimas declaraciones: “it was not for money but for love and loss”.